Category: Inteligencia de Negocios


Pensamiento Abstracto

Cuando hablamos de abstracción es importante saber que no es un concepto aislado y que ésta no viene por si sola, sino que requiere de algo llamado por los psicólogos el “Pensamiento Abstracto“, éste se puede desarrollar mediante ejercicios sencillos, por ejemplo el planteamiento de analogías: “La abeja es a la colmena como el pájaro al…” en este caso la respuesta que más acertada es “al nido”, como ven, el pensamiento abstracto separa los componentes de la idea asociando (en este ejemplo) al elemento con su lugar de pertenencia.

Otro ejercicio que me encanta son los absurdos verbales en los cuales se tiene una lista de oraciones y hay que responder si son ciertas o falsas, ejemplo: “Las nubes son de plástico” o mi favorito “La Luna es de queso” (siempre respondo que sí a esa última, en honras a mi sentido poético).

Estos ejercicios (y existen de varios tipos) nos permiten separar los conceptos reales de sus imágenes y la forma en que los percibimos, uniendo poco a poco la imaginación con las ideas que no son reales pero se pueden materializar en nuestro pensamiento.

La importancia del pensamiento abstracto es que sirve para afinar detalles, ver un poco más allá de lo que podemos ver, sentir o tocar y ésto permite crear nuevas ideas o conceptos. En el área particular de la programación orientada a objetos (POO) es de gran ayuda ya que permite descomponer en partes los objetos cotidianos y mostrar su propiedades.

Imagen tomada de fotospara.net

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Luego de diez (10) años de vida frente a un ordenador diseñando y programando sistemas de información que intenten satisfacer las necesidades de los usuarios he decidido enfocar mis conocimientos en mejorar las necesidades propias de los sistemas de información y satisfacer un deseo personal de ir más allá y romper con los paradigmas que aprendí en la universidad.

Haciendo un poco de historia en las décadas de los sesenta y los setenta Edgar Frank Codd trabajó en sus teorías sobre modelado de datos, publicando su trabajo “Un modelo relacional de datos para grandes bancos de datos compartidos” (“A Relational Model of Data for Large Shared Data Banks”). Definió las tres primeras Formas Normales que se aplican para la normalización de sistemas de bases de datos. Además, la Forma Normal de Boyce-Codd lleva el nombre en su honor, acuñó el término OLAP y redactó las doce leyes del procesamiento analítico informático.

Al mismo tiempo Richard Nolan un conocido autor y profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, desarrolló una teoría que impactó el proceso de planeación de los recursos y las actividades de la informática, marcando entre otras cosas, severas diferencias entre “datos” e “información”, pero no fue sino hasta finales de los noventa cuando Davenport y Prusak redefinieron los conceptos actuales y trayendo al escenario el término “conocimiento”.

En una conversación informal, los tres términos suelen utilizarse indistintamente y esto puede llevar a una interpretación libre del concepto de conocimiento. Quizás la forma más sencilla de diferenciar los términos sea pensar que los datos están localizados en el mundo y el conocimiento está localizado en agentes de cualquier tipo (personas, empresas, máquinas…), mientras que la información adopta un papel mediador entre ambos.

Los datos son la mínima unidad semántica, y se corresponden con elementos primarios de información que por sí solos son irrelevantes como apoyo a la toma de decisiones.

La información por otra parte se puede definir como un conjunto de datos procesados y que tienen un significado (relevancia, propósito y contexto), y que por lo tanto son de utilidad para quién debe tomar decisiones (Business Operation, Operación de Negocio).

Por último el conocimiento es una mezcla de experiencia, valores, información y know-how que sirve como marco para la incorporación de nuevas experiencias e información, y es útil para la acción. Se origina y aplica en la mente de los conocedores. En las organizaciones con frecuencia no sólo se encuentra dentro de documentos o almacenes de datos, sino que también esta en rutinas organizativas, procesos, prácticas, y normas (Business Intelligence, Inteligencia de Negocios).

Hasta este punto tenemos tres elementos relacionados tanto histórica como operativamente, pero debemos tener en cuenta que estamos atados a una continua evolución, es por ello que considero necesario dar un nuevo paso, por eso debemos empezar por establecer nuevos términos enfocados en la importancia de la Inteligencia de Negocios (en inglés BI), en el diseño de sistemas de información y en la necesidad de los mismos para evolucionar, en pocas palabras “hagamos que la información y los sistemas de información cobren vida” de esta forma tenemos cuatro (4) fases que serán la base del nuevo “individuo-información-objeto-dato”, las cuales son: Conceptualizar, Clasificar, Agrupar y Jerarquizar.

Conceptualizar
Debemos entender la conceptualización como la creación de una perspectiva abstracta y simplificada del conocimiento que tenemos del “mundo”, y que por cualquier razón queremos representar. Por ende un concepto es una unidad cognitiva de significado, un contenido mental que a veces se define como una “unidad de conocimiento”.

La formación del concepto tal y como la definimos está estrechamente ligada a un contexto de experiencia de la propia realidad; de experiencia individual, cultural, social, etc. siendo de especial importancia la referencia al lenguaje sobre todo referido a la propia lengua, pues mediante ella el conocimiento tiene la posibilidad de adquirir una expresión como habla y, por tanto, comunicable; lo que le da al conocimiento una dimensión pública, sociológica y cultural.

Por ser la experiencia algo concreto con respecto a un individuo y, por tanto, subjetiva, única e irrepetible, todos los elementos incorporados a la memoria, tanto de experiencias personales como de cultura, sociedad, y sobre todo de la lengua propia, son elementos interpretadores de la experiencia concreta e influyen de manera decisiva en el proceso de conceptualización.

Esto nos genera un problema debido a que las cosas únicas e irrepetibles no se pueden conceptualizar desde premisas, de esta forma debemos usar la capacidad de la mente de inferirlos. En este caso, el cerebro ha de recurrir a las sensaciones derivadas de los cinco sentidos principales y asignar una etiqueta para poder aludir de forma inequívoca a la combinación exacta de sensaciones que nos despertaron la curiosidad de conceptualizar algo en concreto.

“Las experiencias vividas afectan al conocimiento”

Teniendo en cuenta que estamos tratando de definir las pautas para una visión única de las “cosas” (sin romper el lazo existente con la sociedad), es ahora cuando debemos romper con el primer paradigma, “Las experiencias vividas afectan al conocimiento”. Es por ello que es necesario hacer nuestra primera conceptualización y/o ruptura: cualquier “cosa”, bien sea un individuo, un carro, un animal, una planta, una casa, etc. Deberá cambiar su significado o por lo menos perder el nombre por el cual se les conoce y ser llamados a partir de este momento “Objeto”.

Para poder realizar este paso es necesario hacer uso del primer recurso del cual disponemos. El cual llamaremos Abstracción. La abstracción denota las características esenciales de un objeto, donde se capturan sus comportamientos. Cada objeto en nuestro alrededor servirá como modelo de un “agente” abstracto que puede realizar trabajo, informar, cambiar su estado, y “comunicarse” con otros objetos en la sociedad. El proceso de abstracción permite seleccionar las características relevantes dentro de un conjunto e identificar comportamientos comunes para definir nuevos tipos de entidades en el mundo real. Como podemos darnos cuenta la abstracción es clave en el proceso de análisis y diseño en el modelado conocido como programación orientada a objetos, ya que mediante ella podemos llegar a armar un conjunto de clases que permitan modelar la realidad o el problema que se quiere atacar.