Continuando con el apartado de las mascotas también son importantes aprendamos que las heridas en animales son fáciles de tratar, y con pocos conocimientos podemos aprender a curar a nuestras mascotas cuando se trate de casos que no son graves.

Sangrado: Para frenar el sangrado de una herida debemos ejercer presión con una gasa, con esto apretamos los vasos sanguíneos y auydamos a que se forme el coágulo. También podemos usar unas gotas de percloruro de hierro medicinal.

El segundo paso es desinfectar con agua oxigenada medicinal (sin frotar), ya que ésta produce espuma que remueve cualquier contaminante, y en el caso de que remueva un coágulo y haga sangrar volvemos a presionar hasta que cese el sangrado. También es muy buena la povidona yodada, y aviso, NO usemos merthiolate!!! es tóxico para ellos por contener mercurio (ellos lamen sus heridas).

Si la herida es grande frenaremos la hemorragia y deberá suturarla el veterinario, eso ya no está a nuestro alcance, más aún si pasaron unas horas donde comienzan a morir los tejidos o hay colgajos de cuero que deben ser retirados. Una medida casera, si la herida es pequeña, es unir los bordes de la herida (sin sangrado ni humedad) y pegarlos con un ahdesivo que contenga cianoacrilato. Igualmente si la herida tiene su tiempo lo que se hace es cicatrizarla “por segunda intención”, es decir, ponemos azúcar común en la herida para reavivar los tejidos, luego de desinfectar. Para ir concluyendo, no suelen utilizarse mucho los vendajes ya que los animales suelen quitárselos, y en el caso de hacerse daño habrá que usar collares isabelinos.

Intoxicación: Si la intoxicación es leve,  la mascota tratará de vomitar lo que sea que la haya causado.  Si es grave, no tendrá fuerzas ni para eso.  Tratar de conseguir una muestra de lo que haya ingerido para ayudar al veterinario a identificar la causa y decidir qué hacer. En casa, lo mejor es la prevención. No dejar ningún producto tóxico ni medicinas al alcance de la mascota (en esto hay que actuar igual que para los niños pequeños). Si en la calle le llevas atado, tampoco habrá problemas porque podrás evitar de inmediato que ingiera cualquier cosa.

Atropello: Además de lesiones externas  (heridas, fracturas) puede tener lesiones internas. Inmovilizar a la mascota es lo mejor posible y llamar a urgencias. Aunque la mascota esté consciente y se levante por su propio pié, aparentemente “bien”, hay que llevarle al veterinario para que le exploren. No olviden que la mascota no puede decir “me duele aquí”. Aunque parezca estar bien hay que hacerle un reconocimiento. Ante la posibilidad de lesiones de columna, hay que evitar mover al perro salvo que sea absolutamente imprescindible.

Caídas desde cierta altura: Sirven los mismos consejos que en el caso de un atropello. Apenas hay diferencia en el tipo de lesiones que se puede producir.

Luxaciones o fracturas en las patas: Hay que evitar que la mascota camine. Si no sabemos inmovilizar una fractura o luxación, es mejor hacer que la mascota se quede tumbada hasta que tengamos ayuda. De todas formas, lo más probable es que tengamos que llevarle nosotros al veterinario, así que lo mejor es que nos movamos rápido. Si la fractura es abierta (con herida) habrá que ponerle un vendaje antes, así que conviene tener lo necesario en el botiquín.

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