Clasificar
Una vez que hemos entendido la importancia de la conceptualización y de la abstracción, tendremos entonces nuestro primer elemento el cual hemos denominado “objeto”, claro está que la realidad nos presenta un sin fin de “objetos” es por ello que debemos tener en cuenta que de no existir al menos un pequeño orden estaríamos “contribuyendo con la entropía del universo”. El término clasificar no es otra cosa mas que ordenar o separar por clases los elementos con características comunes.

“Al César lo que es del César”

El proceso de clasificar pudiera resultar un poco más complicado de lo que aparenta ser, no obstante contamos con dos recursos básicos que nos permitirán realizar este proceso de forma más metódica y sencilla.

Encapsulamiento: Significa que debemos reunir a todos los elementos que pueden considerarse pertenecientes a un mismo objeto, al mismo nivel de abstracción. Esto permite aumentar la cohesión de los componentes. No debemos confundir este término con el principio de ocultación ya que, a pesar de que se suelen emplear conjuntamente son dos términos distintos.

Principio de ocultación: Cada objeto deberá estar aislado del exterior, y se debe considerar como un elemento único y natural, adicionalmente cada objeto deberá expone una “interfaz visible” a los otros objetos en donde tendrá que especificar cómo pueden interactuar los otros objetos con él. Este aislamiento protege las propiedades de un objeto contra su modificación por quien no tenga derecho a acceder a ellas, solamente los propios métodos internos del objeto pueden acceder a su estado. Esto asegura que otros objetos no pueden cambiar el estado interno de un objeto de maneras inesperadas, eliminando efectos secundarios e interacciones inesperadas.

En el proceso de clasificación remarcamos las diferencias existentes y logramos separar a los objetos los unos de los otros, pero hacemos mención a una “interfaz visible” la cual nos permitirá interactuar con el resto de los objetos, esto no obliga a llegar a la conclusión necesaria de que a pesar de ser una entidad única diferenciable, estamos atados a un sistema en el cual podemos (y en algunos casos debemos) interactuar con otras entidades existentes también llamadas objetos.