El término mente colmena se usa en la literatura de ciencia ficción para aludir a una conciencia o inteligencia que surge de la colaboración de individuos que por sí mismos no tienen esa capacidad.

Estas sociedades están basadas directamente en organizaciones reales:  las de insectos que basan su reproducción en un solo elemento fértil, como las abejas, termitas y hormigas, capaces de desarrollar comportamientos de elevada complejidad a partir de individuos de comportamientos muy limitados. Su fascinante complejidad alejada del individualismo, las convirtió en modelo para muchas culturas alienígenas. Suelen constituir grupos muy numerosos. De hecho, una de las características de los alienígenas malos es su elevado número y carencia de individualismo, cuyo paradigma son los marcianitos de las máquinas tragaperras de los 80.

Yendo más allá, estas mentes colmena comparten una sola mente. El individuo no tiene voluntad propia, ni por tanto instinto de supervivencia